Poeta poseído

Poeta poseído

Buenos días me dijo, y me entrego una rosa hecha de servilleta, que al tocarla pude percibir el olor de su perfume, sin decir una palabra más pude escuchar un te amo de ese masculino olor.

Tomando mis manos y mirando a mis ojos me dijo: “espero que tengas un hermoso día”. Y me abraso con tal fuere que se detuvo mi respiración por un segundo.

Luego como si fuese una persona distinta chupo mi cuello y apretó mis glúteos como si quisiera desprenderlos de mi cadera, ahí me di cuenta que era un poeta, pero estaba poseído.

Sonrojada no pude evitar gemir de placer, mientras escuchaba su característico ronquido al inhalar aire para decirme nos “vemos esta noche”.

Mis piernas empezaron a temblar, y como un sismo sacudieron mis reservas haciendo humedecer todo mi ser.

El día se tornó tan largo, que cada mensaje que me enviaba, parecía retrasar el reloj 30 minutos, pero cuando ya solo faltaban una hora, cada minuto parecía un segundo y mis nervios se alborotaron.

Empecé a sudar y no coordinaba mis movimientos ni mis palabras mientras esperaba que me recogiese, pero al llegar y bajarse para abrirme la puerta, sus palabras me devolvieron la calma.

“Pensaba haberte visto hoy, pero no recuerdo que estuvieses tan bella”.

Sus palabras fueron como un un trago de vino que me relajó totalmente, pero no duro mucho, por que antes de darme cuenta ya tenía sus manos entre mis piernas exprimiendo mi intimidad.

Me soltó el pelo, y enredó sus dedos en el, trío el asiento hacia atrás y rompió mi blusa, al principio tuve miedo, pasaba del amor al odio tan rápido que no podía detenerme a entender su comportamiento.

Me besaba, pero también me mordía, me acariciaba pero me ahorcaba a la vez, estaba confundida, perpleja, exitada…

Puedo recordar cada detalle de aquel inolvidable encuentro, nuestro sudor por el tapizado del carro, los cristales empañados con mis manos errantes marcadas en él, su barba áspera rosándose con mi cuello, sus dientes crujir mientras lo montaba confundida. Todo en un minuto, o al menos eso pensé, hasta que mire el reloj y noté que teníamos 4 horas en el Parqueo de esa plaza comercial.

Aun no entiendo que demonios lo controlan, ni tampoco como la boca de un poeta colonial, pueden salir semejantes suciedades.

Lo único que se, es que aquel poeta poseído, me poseyó y seré de él hasta que el sol se encuentre con la luna, y pulvericen el día y la noche un afrodisíaco baile de lujuria.

Foto de: Ben Simonsen

https://cutt.ly/PfvINhV

Gracias por compartir!!

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